Entrevista

El Diario Vasco

Autor: Mons. José Ignacio Munilla Aguirre  

 

 

-¿Con qué objetivos afronta su destino en San Sebastián como nuevo Obispo?

Yo no llego a la Diócesis con un programa hecho, como tampoco lo hice cuando fui a Palencia. Un obispo se sube a un “tren en marcha”. La vida de la Diócesis no comienza con él… Poco a poco, iremos aportando nuestras intuiciones. Yo creo que las ideas se aclaran mejor “trabajando” y “rezando”, que meramente “sentado” en el despacho.

 -Ha pedido ayuda a los fieles guipuzcoanos para hacer su labor. ¿Confía en recibirla?

¡No me cabe la menor duda! Los cristianos somos conscientes de que los carismas que Dios nos ha dado, no son para guardarlos, sino para ponerlos al servicio de la comunidad cristiana que preside el Obispo. 

-Estuvo como párroco en Zumarraga, ¿qué se llevó como experiencia que pueda aplicar ahora en su vuelta a Gipuzkoa?

Muchísimas cosas, pero sobre todo ésta: la importancia del “tú a tú”. Lo más importante que puede hace un sacerdote (al igual que un obispo), tiene lugar fuera de la luz de las cámaras, es decir, en los encuentros personales. 

-Se ha dicho que en Zumarraga fue demasiado independiente del Obispado. ¿Es esto cierto?

Como el resto de los mortales, no voy a negar que tenga mis peculiaridades. Por lo demás, en el seno de la Iglesia existe una legítima pluriformidad, dentro de una unidad necesaria, que custodia el pastor de la Diócesis. Mi relación con los sacerdotes del arciprestazgo y con mis obispos, fue siempre cordial y leal. Tengo un recuerdo imborrable de aquellos años. 

¿Se le ha tachado de conservador, cree usted que esto es cierto?

Estoy esperando todavía que alguien me explique con precisión qué es eso de ser “conservador” o “progresista”… Recuerdo que de Juan Pablo II se decía con frecuencia que era, conservador en temas de familia y vida, y progresista en temas sociales… ¡Y, digo yo!, ¿no sería más bien que esos esquemas no sirven para juzgar la originalidad del hecho cristiano? 

¿Le duelen las críticas que ha recibido?

A nadie le gusta que le critiquen. Pero entre mis muchísimos pecados, creo que no se encuentra el de ser resentido, o suspicaz… Hay que tener capacidad de encaje: en primer lugar, para aprender de las críticas; y, en segundo lugar, para no ser demasiado vulnerable... 

Usted ha considerado que las críticas de los nacionalistas no parten de la realidad. ¿Cual es la realidad del nuevo obispo de San Sebastián?

Me refería a la vida real de nuestras comunidades cristianas. Mi experiencia sacerdotal en Zumárraga, me dice que cuando los católicos tienen una adhesión “sustantiva” al mensaje de Cristo, las diversas sensibilidades políticas, se relativizan, y no suponen ningún problema para la convivencia… Ahora bien, si las sensibilidades políticas pasan a ser lo sustantivo de la existencia (como por desgracia ocurre a menudo en nuestra tierra); entonces, la adhesión a la fe, es algo meramente “adjetivo” y manipulable. 

¿Qué recibimiento espera del pueblo guipuzcoano el día 9 de enero?

Mi deseo sería que ese día, el 9 de enero, sea un día de fiesta para toda la Diócesis, y que se celebre la entrada del nuevo “pastor”, enviado por el Papa, que viene a pastorear al servicio de todos… 

¿Qué le parece de 178 cristianos que dicen que han vivido este cambio con un ‘profundo dolor e indignacion’?

Escucho su declaración con respeto, aunque no la comparta. De todas formas, quiero destacar, como algo muy positivo, el llamamiento que ellos mismos realizan para acoger al nuevo obispo y para colaborar todos en el proyecto marco diocesano de “Una Iglesia al servicio del Evangelio”. 

¿Cómo ve la actual situación política vasca?

Aunque pueda parecer que me “escaqueo” de la pregunta, tengo que decir que tres años fuera, desconectan mucho. Me tengo que reciclar, porque en este tiempo han cambiado muchos de los dirigentes que yo conocí… Más aún, como soy un hombre de radio, y no utilizo la televisión, voy a tener que hacer un esfuerzo para poder reconocer muchos rostros… 

-¿Qué se puede hacer para aumentar el nivel de vocaciones en Gipuzkoa?

De momento, vivir todos intensamente el Año Jubilar Sacerdotal que está en curso… Cuando alguien se acerca a un sacerdote con verdadero deseo de encontrar a Dios, está contribuyendo, sin darse cuenta, a la fidelidad de ese sacerdote y a la promoción de las vocaciones sacerdotales. 

¿Cuáles son a su juicio los problemas que tiene la sociedad guipuzcoana en los que la Iglesia puede ayudar?

El cristianismo no es un recetario para la solución de problemas; pero, sin embargo, el espíritu de Cristo es capaz de iluminar todas las realidades de nuestra vida, e incluso, de transformarlas: la unión de la familia, la calidad de la enseñanza, la pacificación, el sufrimiento de los indigentes, las nuevas pobrezas… 

Personal

-¿Cómo va su euskera tras varios años como obispo fuera de nuestra comunidad?

Aitortu beharra dago pizka bat moteldu zaidala, baina saiatuko gara… 

-¿Cuál cree que sería su lugar perfecto para rezar en Gipuzkoa?

En la capilla de la conversión de Loyola 

- Un sueño personal

¡Darle muchas alegrías a Dios! 

- ¿Por qué no te gusta el fútbol?

¿Y por qué me habría de gustar? 

- ¿Cómo es su relación de su hermano sacerdote?...

Ahora me “vacila” diciéndome que al “hermano mayor” hay que respetarle, aunque yo sea su obispo…