Cerro de los Ángeles, el “epicentro”

Autor: Mons. José Ignacio Munilla Aguirre  

 

 

            Todo terremoto tiene un hipocentro desde el que se expanden en todas las direcciones las temidas ondas sísmicas… Pero hay también otro tipo de terremotos “benéficos”, que sólo liberan “ondas de vida”, cuyo foco emisor necesita ser reconocido con los ojos de la fe…

            La renovación de la Consagración de España al Corazón de Jesús que tendrá lugar el próximo domingo 21 en el Cerro de los Ángeles, nos ofrece la posibilidad de sumarnos a una “onda expansiva” de incalculable potencia. Como decían los clásicos, el bien es difusivo; y no existe un bien mayor que el Amor de Dios Padre manifestado en su Hijo Jesucristo.

            Citemos brevemente cinco claves para comprender mejor el sentido de la renovación de la Consagración de España al Corazón de Jesús, que nos disponemos a realizar:

1.- Volver al “amor primero”: En realidad, nuestra consagración fundamental tuvo lugar en el bautismo. La consagración que hacemos ahora no es sino una toma de conciencia de nuestra pertenencia a Dios. Lo más trágico que ha podido suceder en nuestra vida es haber dado la espalda al Amor de Dios. Por el contrario, lo más gozoso es el regreso al Corazón de Dios, para comprobar que nuestro nombre estaba inscrito e él desde siempre.

2.- Llamada a la reparación: Reparar es recuperar el tiempo perdido, viviendo el momento presente en intensidad de amor. Nos sentimos también corresponsables de los pecados de nuestro prójimo (¡el que esté libre de pecado que tire la primera piedra!). La reparación es una llamada a ejercer de cirineos, cargando sobre nuestros hombros la cruz del mundo…

3.- Fundarlo todo en Cristo: Solamente cuando la justicia social es fundada en Cristo, somos capaces de reconocer la dignidad de todo ser humano, especialmente de los más desvalidos… La historia está demostrando que necesitamos de Cristo para reconocer la ley natural, tal y como nos advertía aquella “profecía” de Chesterton: “Quitad lo sobrenatural, y no encontraréis lo natural, sino lo antinatural”.

4.- Proposición, no imposición: En contra de lo que algunos sospechan y recelan, la Consagración de España al Corazón de Jesús es una invitación y no una imposición, dirigida a todos y a cada uno de los españoles: “Mira que estoy a la puerta llamando, si alguno escucha mi voz y me abre, entraré y cenaremos juntos” (Ap 3, 20).

5.- Desde dentro hacia afuera: Las verdaderas revoluciones surgen en el interior del hombre, y llegan a transformar las estructuras exteriores. Las falsas revoluciones, por el contrario, son las que comienzan imponiendo un cambio de estructuras, sin capacidad alguna de sanar el drama interior del hombre… La Consagración al Corazón de Jesús marca el cumplimiento de la profecía de Ezequiel: “Arrancaré de vosotros el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne” (Ez 36, 26). Sin olvidar que no se trata de una espiritualidad meramente “interiorista”, sino que pone en marcha un proceso de renovación social hacia el reinado de Cristo.