Pablo, el converso

(Inicio del Ao Paulino)

Autor: Mons. Jos Ignacio Munilla Aguirre     

 

 

En la solemnidad de San Pedro y San Pablo de este ao 2008, iniciamos el Jubileo del Ao Paulino, que concluir en la misma fecha de 2009. Se cumplen, nada menos que dos mil aos del nacimiento de Saulo de Tarso, lo que supone una ocasin inmejorable para acercarnos a este decimotercer apstol, tal y como ha sido designado en la tradicin de la Iglesia. Hoy vamos a centramos en el primer paso determinante de San Pablo, su conversin, proponindola como ideal de imitacin en este Ao Jubilar Paulino. 

          Es posible dar la vuelta 

San Pablo dio un vuelco total a su vida. Pas de perseguir ferozmente al cristianismo, a ser un enamorado de Jess y un apstol incansable de la Iglesia. Aquella transformacin de Saulo ha pasado a ser el prototipo de la conversin cristiana, si bien es cierto que no todas las conversiones son tan espectaculares, ni repentinas. Las hay mucho ms discretas y paulatinas, sin que por ello dejen de ser igualmente profundas y eficaces.

Pero lo que est hoy en juego no es tanto el formato de la conversin, como la misma posibilidad de la conversin. En el ambiente cultural en el que vivimos, es fcil escuchar la apreciacin de que le han comido el coco a una persona, que ha experimentado una conversin religiosa. Curiosamente, nadie se plantea que antes de su conversin pudiera haber tenido comido el coco. Y, sin embargo, es incuestionable que la propuesta del Evangelio, lejos de engaar a nadie, se presenta siempre con toda claridad y transparencia, mientras que las tentaciones de Satans, nos seducen desde el engao.

Se le puede proponer al hombre de nuestros das el ideal de la conversin? Es esto posible, hoy? Puede un joven romper, como lo hizo San Pablo, con un ambiente tan materialista y alejado de Dios, para volverse radicalmente a Cristo? Me permito dar unas pistas para nuestra conversin personal: 

          Pasin por la verdad       

Saulo, el azote de los cristianos, cruel perseguidor de aquellos primeros seguidores de Cristo, a quienes hizo sufrir hasta el extremo, era un luchador apasionado por la verdad. No fue una persona indiferente ante el mundo que le rodeaba, y probablemente, sta sea una de las claves de su conversin.

Deca la Madre Teresa de Calcuta que el mayor pecado en nuestros das es la indiferencia; y sta es la causa principal de la dificultad para la conversin. El libro del Apocalipsis lo expresa con palabras contundentes: Conozco tu conducta: no eres ni fro ni caliente. Ojal fueras fro o caliente!  Ahora bien, puesto que eres tibio, y no fro ni caliente, voy a vomitarte de mi boca. (Ap 3, 15-16) 

            Caer del caballo 

 Segn la tradicin, Saulo cay del caballo cuando Jess le sali al encuentro, camino de Damasco. As se le representa en tantas obras de arte. Nosotros hemos pasado a utilizar la expresin caer del caballo para referirnos a las circunstancias de las que Dios se vale para salir a nuestro encuentro.

En ocasiones, Dios se sirve simplemente de una peregrinacin, de una Eucarista celebrada con particular devocin, de un retiro Cuntas personas han tenido su primera conversin en los Ejercicios Espirituales ignacianos, a los que haban acudido sin especial motivacin, invitados por un conocido! Cuntos jvenes han podido encontrarse con Dios gracias a las Jornadas Mundiales de la Juventud puestas en marcha por Juan Pablo II, a las que fueron, quizs, por mera curiosidad!

 Dios tiene tambin otras muchas formas de hacernos caer del caballo: la muerte de un ser querido, el nacimiento de un hijo, un desengao amoroso, un examen suspendido, una experiencia personal de aproximacin a los pobres Son muchas las mediaciones que Dios pone en juego para desinstalarnos de nuestras falsas seguridades, y abrirnos a l como fuente de gracia y como sentido ltimo de nuestra vida. Pero por encima de las circunstancias, lo sustancial es el encuentro con el Dios vivo, propiciado por una nueva sensibilidad, suscitada por el Espritu Santo. 

            Camino de conversin en Palencia 

Cuando la Iglesia convoca este Ao Jubilar, conmemorativo de los dos milenios del nacimiento de San Pablo, no lo hace por guardar la memoria de un pasado glorioso, sino principalmente, por invitarnos a la conversin en el momento presente. Por ello, el Papa ha dispuesto que puedan ganar la indulgencia plenaria, todos aquellos que cumpliendo las debidas disposiciones (confesin sacramental, contricin perfecta, comunin eucarstica y oracin por el Papa), participen adems en el Ao Paulino, de las siguientes formas:

1.- Los peregrinos que acudan a la Baslica de San Pablo Extramuros de Roma, cualquier da del Ao Jubilar.

2.- Todos los fieles que asistan a la Eucarista de sus iglesias locales, en los das de la apertura y clausura del Ao Paulino.

3.- Haciendo ejercicio de las facultades que el Papa nos ha concedido a los obispos para esta ocasin, dispongo que en la Iglesia de San Pablo de Palencia, regentada por los PP. Dominicos, pueda ganarse la indulgencia plenaria todos los primeros sbados de mes de este Ao Paulino, adems del 25 de enero -fiesta de la Conversin de San Pablo- y de los das del septenario con los que se concluir el Ao Jubilar.

4.- Todos aquellos que estuviesen impedidos para participar en los momentos y lugares antes mencionados, podrn tambin ganar la indulgencia plenaria unindose espiritualmente a una celebracin jubilar en honor a San Pablo, y ofreciendo a Dios sus oraciones y sufrimientos por la unidad de los cristianos.